El Don del Espíritu Santo
Los mormones enseñan que el don del Espíritu Santo es una parte esencial del bautismo y del Plan de Salvación. El Señor ha proporcionado ciertos medios para poder purificarnos, siendo el bautismo el primero de ellos. Dios sabiendo que no podríamos seguir sin mancha aun después del bautismo nos concedió una guía para ayudarnos a reconocer el mal y arrepentirnos después de cometer errores. Ésta guía se llama el Espíritu Santo.
¿Podemos sentir el Espíritu Santo aun sin ser bautizados?
Dios permite que todos Sus hijos sientan el poder del Espíritu Santo. Él guía a Sus hijos por medio de este poder. Dios es benévolo, y amoroso con todos sin importar la religión, y el puede contestar las oraciones por medio de este poder. El propósito del Espíritu Santo es de testificar de la veracidad de la obra del Padre. Al orar, o al leer las escrituras el Espíritu Santo toca a la persona y le hace saber que lo que está haciendo es sagrado, es verídico, y que debe seguir esos sentimientos. Después de testificar, el Espíritu Santo ha cumplido Su propósito y se aleja de la persona.
¿Cuál es la diferencia después de ser bautizados?
Después del bautismo una persona con la autoridad del Sacerdocio impone las manos sobre la persona recién bautizada y le confiere el don del Espíritu Santo. Hay una diferencia entre sentir el poder del Espíritu Santo y el tener el don del Espíritu Santo. La diferencia es que después de recibir el don, el Espíritu no sólo testifica cuando una oportunidad se presenta, sino se queda con la persona siempre. El está ahí en los momentos de tentación, avisa cuando hay un problema, cuando hay un peligro, cuando necesitamos arrepentirnos, nos ayuda a tomar decisiones espirituales y temporales, nos ayuda a evitar el mal, y nos guía en cualquier aspecto de nuestra vida. El Espíritu Santo será un compañero fiel con nosotros siempre y podrá ser nuestro apoyo y consuelo en cualquier situación. El bautismo no queda completo sin esta parte del bautismo. En la Biblia explica que los apóstoles encontraron a ciertas personas que no habían recibido el don del Espíritu Santo, “les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban (Hechos 19:2-6.) Éstas personas habían sido bautizadas por medio del agua por Juan el Bautista. Juan tenía la autoridad para bautizar pero no tenía la autoridad para conferir el don del Espíritu Santo. Por esta misma razón Él dijo que vendría otro más poderoso que bautizaría con fuego y el Espíritu Santo, éste fue Jesucristo. El bautismo de estas personas había sido efectuado por la debida autoridad pero no había sido completo sin el don del Espíritu Santo, entonces el Bautismo quedó nulo. Se bautizaron de nuevo y recibieron el don del Espíritu Santo por la imposición de manos por la autoridad del Sacerdocio. ¿Se bautizaron dos veces? ¿Fue válido el primer bautismo? ¿Estaba completo? No. Faltaba la segunda parte, entonces, no se bautizaron dos veces porque el primero no se completó. Entonces hubo necesidad de que se efectuara correctamente.
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