Milenio
El Milenio
Entre las enseñanzas de La Doctrina Mormona se encuentra el reinado de Cristo sobre esta tierra, a lo que se le llama El Milenio. Este tiempo será de mil años donde el Señor mismo gobernará y será un reinado de paz, amor y gozo, donde se revelará toda verdad, no habrá guerras ni enfermedades y el hombre vivirá en amistad con todo el reino animal. Este período de tiempo iniciará con la Segunda Venida del Salvador, éstos serán los últimos mil años de la existencia temporal de la tierra.
En la Iglesia Mormona se enseña que durante este tiempo el Salvador reinará personalmente y guiará a su pueblo. Antes de la venida de Jesucristo la tierra será limpiada y toda inmundicia será desechada y sólo los justos morarán con el Salvador durante el milenio. La tentación y la maldad desaparacerán por motivo de que Satanás será atado durante este período, y ya no tendrá el poder para tentar a los que vivan sobre la tierra.
Uno de los Profetas mormones, Brigham Young, enseñó que durante este tiempo habrá personas miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Los mormones), así como personas que no lo sean, ya que habitará cualquier persona que haya llevado una vida virtuosa y honrada, todos continuarán teniendo su albedrío, y al final aceptarán a Jesucristo y Su Evangelio.
En este tiempo se seguirá viviendo una vida mortal y se podrá seguir teniendo hijos de la misma forma que ahora. La tierra también recibirá la visita de seres inmortales y resucitados para ayudar a Jesucristo a gobernar y guiar a sus hijos durante el milenio. Se enseña en la Iglesia Mormona que este tiempo será para llevar a cabo dos grandes obras, La Obra del Templo y La Obra Misional.
La obra en el templo incluye ordenanzas que son necesarias para recibir la Exaltación; entre ellas se encuentran el Bautismo, la Imposición de Manos para conferir el Don del Espíritu Santo y las ordenanzas del templo que incluyen la Investidura, el Matrimonio en el Templo y el Sellamiento eterno de las familias. Han existido muchas personas que no tuvieron la oportunidad de escuchar el evangelio y recibir estas ordenanzas salvadoras. Por lo tanto,