La MuerteLa Muerte significa una separación. Hay dos clases de muerte: una es la muerte espiritual que es la separación espiritual de la presencia de Dios a causa del pecado, y la segunda es la muerte física, que es cuando el espíritu se separa del cuerpo mortal, el cuerpo muere y el espíritu sigue viviendo. Por medio de Jesucristo todos podremos vencer la muerte física, y vencer la muerte espiritual por medio de la obediencia de los mandamientos. La Caída de Adán y Eva trajo como consecuencia ambas clases de muerte a este mundo (2 Nefi 2:22; Moisés 6:48).
La Muerte FísicaPor medio de la expiación todo el género humano vencerá la muerte física sin importar su estilo de vida. Todos resusitaremos y al resucitar todos recibiremos un cuerpo perfecto e inmortal. Los que habían perdido algún uso de su cuerpo se les restaurará a un estado perfecto. “El alma será restaurada al cuerpo, y el cuerpo al alma; sí, y todo miembro y coyuntura serán restablecidos a su cuerpo; sí, ni un cabello de la cabeza se perderá, sino que todo será restablecido a su propia y perfecta forma.”(Alma 40:23) La Muerte Espiritual
Jesús también proveyó el medio por el cual podemos vencer la muerte espiritual y heredar la vida eterna. Para hacer que el sacrificio y la expiación de Jesucristo tome efecto en nuestra vida tenemos que hacer ciertas cosas. Ejercitar la fe, el arrepentimiento, guardar y obedecer los principios y mandamientos de Dios ayudarán a que la expiación de Jesucristo nos purifique. Una parte importante de esta purificación es el participar de las ordenanzas salvadoras que necesitamos hacer para ser dignos de estar en la presencia de Dios, tales como el bautismo, El don del espíritu santo, las ordenanzas del templo como el matrimonio eterno, y el sellamiento eterno de las familias. El poner en práctica estas cosas nos ayudará a ser espiritualmente vivos y acercarnos más a Dios. Las personas que hacen esto aún no son perfectas, ellos continúan cometiendo errores pero al arrepentirse sinceramente podrán recibir el perdón de Nuestro Padre Celestial y seguir progresando hacia la exaltación. Los que se niegan a arrepentirse de sus pecados y se abstienen del plan de redención tendrán que sufrir por sus propios pecados y obtendrán la segunda muerte. Esta muerte es permanente, es la separación de Dios por toda la eternidad y es el tormento de saber que las acciones que se tomaron en la tierra los han condenado para siempre.
El Consuelo que se recibe después de la Muerte de un ser queridoLa muerte de un familiar, amigo, o un ser querido puede ser muy doloroso y un momento muy difícil en la vida. Especialmente si la persona que ha perdido al ser querido cree que nunca volverá a ver a la persona fallecida. También puede causar un resentimiento en contra de Dios, preguntando porqué Dios permitió que la persona muriera. Este sentimiento puede causar una gran separación de la persona y el Padre Eterno. El Padre ha prometido que en momentos difíciles y de gran pesar Él nos dará consuelo, “La paz os dejo, mi paz os doy: yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo (Juan 14:27.) En la Iglesia Mormona se enseña que la vida después de la muerte es un lugar de felicidad, alegría, y un lugar donde pueden estar con otros seres queridos. Esta creencia no sólo incluye a las personas que se han unido a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también a todas las personas buenas que han vivido en la tierra, y todos los niños que han muerto en la infancia o niñez. Después de esta vida, el proceso de aprendizaje tal como en este tiempo mortal, continúa en un ambiente amoroso donde nos preparamos para el día de nuestra resurrección, cuando nuestro espíritu se una con nuestro cuerpo físico para no separarse jamás y vivir para siempre. A causa de estas creencias, un funeral Mormón expresa sentimientos de paz y consuelo para cada uno de los miembros de la familia, los amigos y los seres queridos del difunto, ya que creen que en el futuro se volverán a reunir y será un tiempo de felicidad. También, es un gran consuelo al saber que la persona que ha muerto puede estar con otros seres queridos que ya han muerto también.
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