La Orientación Familiar
Los Maestros Orientadores tienen la responsabilidad de velar por la familia, ser unidos con ellos, y ayudarles con lo que necesite la familia. "Hermanos, la enseñanza de los maestros orientadores no es cualquier programa. Es la manera del sacerdocio de velar sobre los Santos y cumplir la misión de la Iglesia. La enseñanza del hogar no es una tarea. Es un llamamiento sagrado". En Doctrina y Convenios se enseña acerca del programa de los Maestros Orientadores: "El deber del maestro es velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerlos; y cuidar de que no haya iniquidad en la iglesia, ni aspereza entre uno y otro, ni mentiras, ni difamaciones, ni calumnias; y ver que los miembros de la iglesia se reúnan con frecuencia, y también ver que todos cumplan con sus deberes (DyC 20:53-55). y visitar la casa de todos los miembros, exhortándolos a orar vocalmente, así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares" (DyC 20:51). Entre las responsabilidades de los Maestros Orientadores se incluyen los deberes de predicarles el Evangelio de Jesucristo, ayudar a todos lo miembros de la familia con cualquier desafío que tengan, y alentar a cualquier miembro inactivo para ayudarlo a encontrar de nuevo el camino estrecho y angosto. También si los miembros de la familia faltan la Iglesia, debido a alguna enfermedad, ellos se encargan de darles el mensaje que se dio en la Iglesia, proporcionarles con cualquier anuncio que se haya presentado, y en ciertos casos llevarles la Santa Cena a sus casas. Muchas veces cuando algún miembro de la familia esta enfermo la familia pide a sus Maestros Orientadores que ellos les den la bendición de salud. Aparte de bendecir a los miembros cuando están enfermos también pueden efectuar cualquier responsabilidad que requiera el poder del Sacerdocio, especialmente en hogares donde el padre esta ausente, o no hay quien posea el Sacerdocio. En La Conferencia General de Octubre 2006, Elder M. Russell Ballard dijo: “La orientación familiar (“¡Oh, sed prudentes!”, Liahona, Noviembre 2006.) |
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