Los Mormones

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Jesucristo en la Cruz

 

Crucifixion de Jesus

La segunda parte de La Expiación fue la crucifixión del Salvador, por su propia voluntad Jesús sufrió una muerte dolorosa, que en Israel usualmente se reservaba para ladrones y criminales. Jesucristo, siendo El Creador, El Unigénito, El Hijo de Dios, tenía el poder de librarse de las manos de sus captores en cualquier momento. Pero sabiendo que era la única forma en que los hijos de Dios se salvarían, aguantó azotes, burlas, heridas, mientras cargaba la cruz hacia Gólgota o el lugar de las calaveras. La crucifixión de Jesucristo demuestra la humildad, el amor, la caridad, la paciencia, y el ejemplo que Jesucristo predicó toda Su vida. Aunque Jesucristo sintió dolor y sufrió, su muerte en la cruz fue algo trascendental para otro acontecimiento triunfante, la Resurrección. El Salvador nos dice: Porque he aquí, yo… he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan… como yo. ( Doctrina y Convenios 19:16-17)

Al expiar los pecados del mundo, Jesucristo hizo posible la salvación del hombre. A fin de que podamos aplicar la expiación a nuestra vida, debemos tener fe en Cristo, arrepentirnos de nuestros pecados, ser bautizados, recibir el Espíritu Santo, obedecer los mandamientos de Dios y perseverar hasta el fin. Al vivir estos principios, Dios el Padre permitirá que sus hijos hereden las mansiones que el Señor ha preparado para ellos.