Los Mormones

Un sitio dedicado a las creencias de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Los Mormones.)

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La Ley de Castidad

 

Los mormones son conocidos por tener muchos estatutos, y estándares morales que no se comparten en otras iglesias. Una de las más conocidas es la Ley de Castidad. Nuestro Padre Celestial nos ha dado el gran poder de procrear y engendrar hijos. Este poder es sagrado y debe tratarse con cuidado. Por esta razón Dios y Su hijo Jesucristo han establecido leyes que gobiernan este poder. La ley de castidad renuncia la actividad sexual fuera de los lazos del matrimonio. La castidad significa abstener de relaciones o actividad sexual que va en contra de las leyes y estatutos del Señor. El propósito del matrimonio es de tener hijos y crear una familia. Al tener hijos ayudamos a nuestro Padre a llevar a cabo Su Plan de Salvación. Los espíritus que se encuentran en la Vida Premortal al venir a la tierra reciben cuerpos que son proporcionados por sus padres terrenales. En La Iglesia Mormona se enseña que recibir un cuerpo de carne y huesos es uno de los dones más grandes que Dios ha dado a sus hijos. Dios tiene un cuerpo perfecto y glorificado de carne y huesos, al darles cuerpos a sus hijos el quiere que ellos lleguen a tener un cuerpo glorificado como el de Él. Los mormones enseñan que en la vida premortal hubo una gran guerra en los cielos donde Satanás y sus seguidores fueron expulsados de la presencia de Dios; parte de su castigo fue que les fue prohibido obtener un cuerpo como el de aquellos que habían sido obedientes.

El considerar que el cuerpo es un templo sagrado es una creencia que no se comparte en todas las iglesias. En muchas iglesias Cristianas se enseña que el cuerpo y el espíritu son elementos opuestos. El espíritu es divino y el cuerpo es maligno y es difícil considerar que Dios siendo perfecto tendría un cuerpo como tal. Sin embargo sabemos que Dios nos dio nuestro cuerpo para poder obtener uno perfecto y glorificado. El desafío de esta vida es de aprender a dominar nuestro cuerpo, vencer las tentaciones de Satanás, y así llegar a tener un cuerpo glorificado. Jesucristo al resucitar recibió un cuerpo perfecto y glorificado y por esto sabemos que el cuerpo es sagrado y no algo malo que plaga a los seres humanos.
La ley de castidad tiene el propósito de enseñarnos la manera apropiada de poder procrear y darle cuerpos a los hijos espirituales de Dios. Esto significa que no debemos tener relaciones sexuales antes del Matrimonio. También que después de casarnos no debemos tener relaciones con nadie mas que no sea nuestro cónyuge.

 

La relación física entre un marido y una esposa es ordenada por Dios para la procreación de hijos y para la expresión de amor dentro de un matrimonio: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24).
Parte de esta ley también prohíbe relaciones inadecuadas con personas del mismo sexo. Las personas que sienten atracciones homosexuales o lesbianas se les manda refrenar esos sentimientos de la misma manera en que una pareja aprende a refrenar la infidelidad.
Las actividades homosexuales y lesbianas son una abominación ante los ojos del Señor.

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío
(Romanos 1:26–27, 31.)

Es importante mencionar que según el Mormonismo, las víctimas de la violación, el incesto, u otro abuso sexual no son culpables del pecado y ellos necesitan ayuda para vencer las consecuencias no deseadas del pecado de otra persona. Las escrituras confirman estas enseñanzas:

"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; Y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis….Y manifiestas con las obras de la carne que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios.(Galatas 5:16–17, 19–21).

La Ley de Castidad usa un vocabulario estricto en contra del pecado y las obras de la carne. Esto enseña la importancia de guardar esta ley ya que es uno de los pecados más graves siguiendo sólo al asesinato. Reconocemos que hay mucha tentación y que el ser humano no es perfecto. La Expiación de Jesucristo permite que los que han cometido pecados sexuales puedan realizar un arrepentimiento sincero y recibir el perdón de sus pecados.